Queridos famigos,
Hace 11 años, la médula ósea de mi hermano recorría mis venas para regalarme una nueva vida. Una médula cargada de amor que fue el impulso necesario para recorrer un territorio inexplorado, plagado de temor e incertidumbre.
Hace 11 años, en la soledad de una habitación de aislamiento, nuestra Madre la Virgen se hacía presente a través de una oración/canción de Diana Navarro: «Mare mía, mare mía, caricia buena. Amor de hambre, Amor de sangre, Un amor de madre. Tú me das la vida«. La Buena Madre ha sido y sigue siendo, sin duda, la luz y la guía que inspira mis pasos.
Hace 11 años, mis familiares y mis amigos me daban ánimos a través del cristal de una ventana trasparente, o del cristal de la pantalla de un teléfono móvil. Unas láminas de vidrio artificial de apenas unos milímetros de espesor que separaban mi mundo aislado y solitario del añorado «mundo de los sanos», al que deseaba volver con todas mis fuerzas.
Hace 11 años, como hoy, la feria de Málaga anunciaba su llegada con unos majestuosos fuegos artificiales que Reme y yo pudimos divisar a lo lejos desde la ventana de nuestra habitación de aislamiento. Un momento que, 11 años después, la inteligencia artificial ha recreado de esta curiosa forma.

Fuegos artificiales, vidrios artificiales, inteligencia artificial… Creo que mi «vida extra», de la que hoy se cumplen 11 años, se basa justamente en lo contrario. Porque dentro de esa habitación de aislamiento encontré la verdadera esencia de una vida natural, apoyada en tres sencillos pilares: los famigos, el amor y la fe.
El Señor me encomendó una misión: atravesar esas murallas de cristal para pisar el terreno sagrado de la enfermedad y las habitaciones de hospital, para acompañar de la mano a quienes hoy las habitan. En todas esas maravillosas personas descubrí un fuego nada artificial, sino el fuego natural de sus corazones ardientes que, en los momentos de mayor dificultad, te regalan la mejor de sus sonrisas. Porque cuando el fuego del corazón del enfermo estalla y despliega su precioso brillo, las habitaciones de hospital se convierten en improvisadas discotecas con pista de baile, en estadios de fútbol donde vibrar con nuestra selección, en restaurantes de lujo donde celebrar una nochevieja, o en salas de estudio donde se prepara el último examen de la carrera universitaria.
Mi querido Pablo Ráez dijo una vez: «lo triste no es morir, lo triste es no saber vivir». Una gran amiga, que acaba de perder a su marido por una leucemia, me confesaba la semana pasada: «a pesar de la enfermedad, este ha sido el mejor año y medio de nuestra vida».
Hoy podría dar gracias al Señor por el regalo de volver a ver los fuegos artificiales de la feria de Málaga. Sin embargo, lo que brota de mi es darle gracias por los fuegos naturales de vida que mis hermanos de enfermedad (Manolo, Borja, Juani, Pablo, Camilo, Ana Rosa, Lucía, Ana, Mariví, Sara, Javier, Nuria, Carmen, Isabel, Alfonso, Pedro, Mónica…) me han regalado y me regalan cada día. En ellos puedo ver reflejado el mensaje del propio Jesús de Nazaret: «ama a tu hermano», «cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis pequeños, a mí me lo hicisteis». Junto a ellos me encontraréis, siempre dispuesto, mientras y hasta que Él así lo quiera.
Un abrazo a todos. #YoConfío.
Un mar de fueguitos
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia,
pudo subir al alto cielo.
Y a la vuelta, contó.Dijo que había contemplado, desde allá arriba,
la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El mundo es eso reveló.
Un montón de gente, un mar de fueguitos.Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento,
y gente de fuego loco que llena el aire de chispas.Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
pero otros, otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende.Eduardo Galeano (El libro de los abrazos)
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Querido primo Gabi: como siempre, es un placer leer tus reflexiones, gracias por compartirlas. Un abrazo.
Muchas gracias querido primo 🙂 Un fuerte abrazo
Vaya, me he pasado un rato recordando nuestro feliz encuentro y las consecuencias que siguieron, còmo la Góspa consiguió sacarte de aquella terrible burbuja y cómo acabamos cociéndonos en un autobús camino de Medjugorje …
Recordando los años que han pasado y lo cerca que los hemos vivido juntos en el grupo de Lorena desde entonces.
Todo quedó recogido como fue vivido y … al final olvidé pulsar “comentar” y todo se esfumó sin que te pidiera llegar, querido hermano Gabi.
Repetirlo no sería ya lo mismo, lo siento. Así que en este tu segundo feliz onceavo cumpleaños te abrazo con todas mis débiles ya fuerzas deseando que nuestra Madre te siga fortaleciendo en esa entrega y total dedicación a los demás que desde entonces practicas con tanta generosidad.
Con toda mí admiración, simpatía y profundo cariño, !!FELIZ CUMPLEAÑOS !!
Ramón
Gracias Ramón, por ser impulso y ejemplo para mi vida diaria. Y por aquellos preciosos momentos vividos en Medjugorje. Un fuerte abrazo
Gracias por compartir tu experiencia con todos, eres un ejemplo de vida y de fe. Un abrazo.
Muchísimas gracias Mercedes. Un fuerte abrazo para ti también.