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Gracias, superhéroes

Hola amigos,

Las revisiones se espacian en el tiempo, síntoma de que las cosas van poco a poco a mejor y la estabilidad avanza en este proceso de curación. Así que hoy no tengo un parte médico (mañana día 14 es la próxima consulta), pero sí puedo deciros que cada vez me siento con más fuerzas y más ganas de seguir avanzando.

En el “RezandoVoy” de hoy, se nos invitaba a dar gracias a aquellas personas que han marcado nuestra vida en los últimos tiempos. Ha sido el impulso definitivo para este post, al que llevo dando forma en mi cabeza durante quizá demasiadas semanas.

Los llevo observando durante ya más de un año. Llegan cada mañana cargados de una renovada energía. Sus batas blancas deben tener sin duda un poder especial, casi sobrenatural, de inmunidad y autoregeneración. Al principio, mientras permanecía encerrado en mi habitación de aislamiento, parecían auténticos ángeles incombustibles: siempre con una palabra de ánimo, con un gesto de complicidad, con una caricia amiga. ¿Acaso estas personas no tenían espacio para el cansancio, para la tristeza o para la desesperación?

El mérito viene cuando salgo de la habitación y contemplo la realidad de su labor no sólo conmigo, sino con los cientos de pacientes que pasan por la sexta planta, y de las consultas de seguimiento post-transplante. Una realidad crudísima, donde muchos enfermos se marchan por culpa de esta puñetera enfermedad que no da tregua, y dejan un vacío personal y un impacto moral. ¿Cómo lo hacen para seguir caminando a pesar de tanto dolor y tantas dificultades?

He de reconocer que este patrón tan especial ya lo vi en la primera doctora que me miró a los ojos, me sonrió y me dijo que me iba a curar. Y me lo dijo de tal forma que, sin haber empezado todavía mi tratamiento, la creí firmemente. Era la doctora Villalta, que a pesar de estar pasando sus últimos días de vida luchando contra un cáncer, todavía era capaz de insuflar ese espíritu de ánimo y de lucha en los demás. Esa fuerza intangible tiene dos nombres: vocación y fe. Mismos valores que la doctora Concha Betancourt demostró al informarle de la enfermedad a mi familia y darles ánimos para comenzar una dura lucha.

Mi querido doctor Dani Barrios se encargó de explicarme en qué consiste esta enfermedad, con la delicadeza que necesité en aquellos complejos momentos. Compartimos grandes conversaciones hablando con la misma pasión de leucocitos, neutrófilos o bien de asados argentinos y hamburguesas del McDonalds. 🙂

Así como mi querida Conchi Ruiz. Mente analítica y brillante fusionada con un corazón de oro. Mano amiga de las que saben apretar la tuya cuando más lo necesitas, y mirarte a los ojos para decirte que está contigo. Transmisora siempre de buenas noticias desde su ocupado laboratorio. Qué suerte poder disfrutar de tu amistad a través de nuestras niñas… Que sepas que te debo un abrazo de los apretaos. 🙂

Y si hablamos de vocación y cariño, busquen en el diccionario la palabra “Manolo Barrios”… Como las hadas madrinas de las películas, hay personas que aparecen mágicamente cuando uno las necesita. Para darte ánimos, para recibir una explicación científica con lenguaje comprensible, o simplemente para conversar sobre baloncesto y tornar tus oscuros pensamientos en sonrisas. Manolo ilumina tu habitación y tu espíritu a su paso. Vive por, con y para sus pacientes. Pone su tiempo y su esfuerzo incluso saliendo muchas veces más allá de las seis de la tarde… Gracias Manolo porque tus consejos, tus palabras, tu guía me ha traído hasta aquí.

En mis ingresos pre y post trasplante pude compartir vivencias con Alejandra y Marian. Dos magníficas profesionales, personas vigilantes de que todo esté bajo control y que los pacientes salgamos con garantías para poder continuar la recuperación en casa. Aun tratando los casos más urgentes y siempre en el alambre, admiro vuestro tesón, vuestra tenacidad, vuestros continuos mensajes de paciencia y de confianza. Extiendo mi agradecimiento a todo el equipo de médicos de la sexta planta; deseando que mantengáis siempre vuestra fortaleza precisamente en eso: en seguir siendo un equipo.

Finalmente, mis queridos acompañantes de camino hacia la recuperación definitiva en la consulta post-trasplante. Alejandro Contento hace gala a su apellido. Y es que hay que diferenciar entre la palabra “cachondo” (chistoso) y la palabra “contento” (faro de felicidad). Alejandro me transmite mucha seguridad en los momentos donde ya no hay manual de instrucciones: estás en casa y eres tú el que decide cómo ir actuando. Y lo hace con esa complicidad, esa felicidad por la vida, ese buen rollo tan necesario para progresar sin paralizarte por el pánico ni detenerte por la excesiva prudencia.  Me haces mucho bien, Alejandro, acompañándome como un buen amigo y a la vez guiándome como un buen tutor por la senda correcta. Gracias de corazón.

Y María Jesús Pascual… María Jesús es vocacional, le encanta lo que hace y le encanta hacerlo bien. Innovadora, siempre está a la vanguardia de los últimos tratamientos experimentales. Podría hablar horas sobre su faceta profesional, sin embargo, yo hoy me quedo con la parte personal. Ella estuvo, ha estado y estará en todas partes. Como doctora y como amiga. Me conoce bien, y con su cariño e inteligencia sabe tocar mis teclas para levantarme y seguir adelante. Cuando llegaba la oscuridad, ella traía luz en forma de soluciones médicas y también de energía y confianza en mi fe, en mis fuerzas y en mi cabeza. Personalmente creo que este proceso, todo ello, ha sido un milagro. Ella me dice, probablemente con razón, que en realidad han sido una colección de pequeños y grandes milagritos. Gracias de corazón, María Jesús, por actuar, por estar y por materializar esos milagritos.

Dice Claudia, una niña de unos 8-9 años hija de mi amiga Natalia, que estaba pasando sus vacaciones en el Parque Warner en Madrid, y le encantó ver a los superhéroes (Superman, Batman, etc.), pero que el verdadero superhéroe para ella era Gabi por haber superado todas las dificultades de la enfermedad con una sonrisa. 🙂 Grande Claudia. Para mí, estos doctores son justamente eso: superhéroes. Personas normales que se revisten de un carácter especial y son capaces de llenar un negro entorno de una verde esperanza e ilusión. Dios os bendiga siempre, y os acompañe con la fuerza que necesitáis para continuar este camino. Por mi parte, aquí me tenéis para todo lo que necesitéis.

Os admiro, os quiero. Un abrazo. Yo confío. ¡¡¡VAMOOOSSS!!!

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11 replies »

  1. Gracias a todos esos buenos profesionales que te devolvieron la VIDA con tanto cariño y ternura, a ti y a otros muchos.
    GRACIAS a ti por compartirlo y sacarlos del anonimato, gracias al momento y al lugar en el que vivimos que nos dió esa gran oportunidad.
    GRACIAS a DIOS
    Seguimos alegrándonos de leerte
    Un beso

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  2. Hola Gabi querido.
    Me encantan todos y cada uno de tus post. Me llenan el alma. Gracias por seguir escribiendo. Doy gracias a Dios por los maravillosos profesionales que dia a día en el anonimato dan lo mejor de sí mismos para ayudar a los enfermos.
    Un beso fuerte.

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    • Gracias Inma. A mí me encanta ver vuestras fotos felices en el viaje que estáis realizando. Todos nos acordamos este año de Itziar y a la vez todos estamos agradecidos a Dios por lo bueno recibido. Os deseo que tengáis un muy buen viaje. Un besazo 😘😘😘

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  3. Hola de nuevo Gabi. Qué maravillosa es la gratitud y cuánto bueno hay también en este duro camino de tu proceso de curación.
    Tu post de hoy nos ha recordado la escena evangélica de la curación de los 10 leprosos, cuando solo uno volvió a dar las gracias, aspecto que Jesús reprocha curiosamente al único que regresó agradecido.
    Es tan importante reconocer la ayuda recibida!. Es, precisamente junto a la confianza, lo que propicia esos milagros de cada día fruto de encuentros únicos e irrepetibles. Somos lo que somos por los encuentros que hemos tenido y tú eres muuuuuuy grande porque has tenido la gran fortuna de tener encuentros excepcionales desde que naciste y sobre todo porque los has sabido aprovechar y agradecer. Vamoooooooosssssss que ya queda poco. Abrazos grandes para todos.

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    • Gracias Pilar y Juan. Vosotros sois uno de esos encuentros que han marcado nuestra vida, vuestro ejemplo de lucha en las adversidades, y vuestra devoción y cariño en el cuidado de vuestras hijas. Doy gracias al Señor en efecto por todos esos encuentros.

      Un abrazo y seguimos!

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