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La ilusión de los niños

Hola amigos,

Lo primero, os deseo un muy feliz 2017, lleno sobre todo de salud para todos.

Mañana cerramos unas navidades peculiares. Mi padre sigue ingresado recuperándose lentamente de su pancreatitis. Mientras, hemos compartido en familia todas estas celebraciones. Disfrutando de lo más íntimo y sencillo: estar, vivir, reír, abrazar… Reme y yo vamos dejando atrás las angustias de episodios vividos, y vamos dando paso a la ilusión por un futuro siempre incierto, lleno de retos y de oportunidades cada día que amanece.

Pero esta noche es especial. Vienen los Reyes Magos de Oriente. Y lejos de utilizar este blog para hacer un manifiesto anti-consumista, prefiero una vez más que volvamos a las raíces, a lo sencillo. Sinceramente, amigos, ¿por qué la mirada de los niños es tan diferente en este día mágico?

Aparentemente podemos concluir desde nuestra mentalidad adulta que lo que esperan es la llegada de la montaña de regalos que complazcan la carta que escribieron hace ya algunos días. Sin embargo, observémoslos más cerca. Tratemos de volver a nuestra infancia… nuestro corazón se enciende de nuevo con un sentimiento que parecía olvidado o casi ridículo.

Mi cita con los Reyes Magos era (y es) siempre en la Fuente de las Tres Gracias. No he faltado ningún año. Primero llevado por mis padres, luego yo llevando a mis hijos. En todos los casos, ese pellizco de emoción in-crescendo conforme el desfile avanzaba. Y finalmente, una explosión de alegría al contemplar a mi rey favorito. ¡Melchor, Melchor!  Aún con cuarenta años a mis espaldas sigo gritando su nombre…

En la cama, unas horas más tarde, me cuesta conciliar el sueño. Uno ya no sabe bien el motivo, pues supuestamente ya conozco la verdad del origen de la “magia”, pero es un hecho que ocurre: una mezcla de ilusión, nostalgia e inocencia. Finalmente logro dormirme. Pero este año ocurre algo diferente, algo mágico: al poco rato, un señor de barba blanca y largos ropajes de terciopelo aparece junto a mi mesita de noche. Cuesta creer que no me asustase, sino que al contrario me invadiese una enorme paz.

Sonriendo, el rey Melchor me hace el gesto de que guarde silencio, llevándose su dedo a la boca. Mi cara debía ser un poema, pues me quedé paralizado. Y por sorpresa, coge el iPad que estaba cargándose junto a mi cama. De repente, comienzan a salir imágenes en el mismo, como si fueran vídeos guardados con especial cariño. Primero aparecemos mis tres hermanos, yo con apenas 6 años, disfrutando de un TCR (equivalente al Scalextric) que mi padre cual paje real tuvo que montar durante toda la noche sin hacer ruido y sin haber visto ninguno antes… Seguidamente otra noche cómplice donde ayudé a los pajes reales a colocar todos los regalos, incluyendo el ruidoso futbolín de patas metálicas que no paraban de caerse durante el ensamblado y amenazaban con despertar a mis hermanos y que nos pillasen in-fraganti.

Otras escenas me mostraban ya más jovencito, escondiendo el último regalo sorpresa para mi novia Reme, ese que siempre le encantaba abrir el último, con mucho envoltorio y lazos. Ella siempre valora no el contenido, sino sobre todo el cariño puesto en cada detalle, un sentimiento contagioso que he aprendido y adquirido con ella (y es que tiene tantas virtudes…).

Y también aquella noche de Reyes de mi hija Elena con dos años, que espontáneamente al ver su amplia montaña de regalos bajo el zapato, empezó a repartirlos uno para cada miembro de la familia para que todos fuésemos iguales…

Melchor terminó enseñándome un vídeo de la cabalgata del año pasado. Yo iba envuelto en mi bufanda y con mi gorra, pues el día era muy desapacible y acababa de salir del hospital. Y me mostró nuestras sonrisas a pesar de las dificultades, y mis gritos, un año más, ¡Melchor, Melchor!, mientras las lágrimas empañaban mis gafas. Y de mi corazón brotaron un GRACIAS junto con un deseo de pedirle un año más para volver a nuestra cita…

Melchor entonces se fue y yo proseguí durmiendo, hasta que a las 8 mis niños en coro vinieron con el protocolo de siempre… Papá, ven tú primero y ábrenos el salón, a ver si han venido los Reyes, que a nosotros nos da susto abrir.

El salón, mi salón, nuestros salones hoy estarán llenos de regalos físicos. Abriremos muchos paquetes, y sin embargo la magia de los Magos de Oriente está justamente en lo que no se toca ni se abre: momentos inolvidables cargados de ilusión y de cariño. ¿Qué magia es más poderosa que ser generador de esos sentimientos?

Que la vida nos permita seguir abriendo, aunque sea una vez al año, los ojos con la inocencia de los niños. Un abrazo amigos, yo confío. ¡VAMOOOSSS!

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13 replies »

  1. Me ha encantado lo que has escrito, como siempre genial y oportuno. Como me alegro que hoy estuvieras en la fuente otro año más. Nosotros también estábamos por allí. Besos

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  2. Querido Gabi, qué bien leerte de nuevo. Me alegro que tu padre se esté recuperando, esa será sin duda la mejor de las noticias para vosotros.

    Siempre te lo digo, tú fuiste y eres un regalo para nosotras. En estos días en que hemos podido encontrarnos lo hemos vuelto a sentir, la alegría que nos da cada vez que te vemos, aunque sea un momento. Con una sonrisa y un abrazo es suficiente 😊.

    En esta noche de Reyes ( comparto contigo a Melchor como rey favorito), con los nervios de la espera de su llegada, les pido mucha salud, que tu padre se recupere y que vuelva pronto a casa.

    Os mando un beso fuerte 😍

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  3. Hola Gabi, deseo que tu padre se vayan recuperando
    Que bonitos tus recuerdos y reflexiones , la noche mágica de la Navidad, en la que todo es posible
    Gracias por compartir
    Un abrazo fuerte
    Vamos…., hasta el. Infinito y más allá

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  4. GRACIAS Gabi por compartir esos sentimientos y fotos tan entrañables.
    Nosotros en Madrid con los nietos, volvemos a revivir con mas paz y ternura ese mundo de magia que viví en las Cuatro Esquinas de Velez con mis primos, y que luego he saboreado con mis hijas.
    Le hemos pedido a los Reyes que tu padre esté pronto en su casa y estamos seguros que así será.
    Un beso para todos vosotros, también a tus padres

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  5. Me he encontrado con el regalo de leer esta entrada en tu blog. Tu que me conoces sabes que me encanta la Navidad y todo lo que significa, pero este día de Reyes es lo más ! Qué ilusión ! Y me encanta mantenerla aunque los niños se vayan haciendo mayores porque siempre hay que tener ese corazón inocente y tierno lleno de esperanza. Gracias por decir con palabras lo que alberga nuestro corazón

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  6. Un abrazo, Gabi. Como siempre, es un placer leer lo que escribes en tu blog. Gracias por compartir esos recuerdos tan bellos con nosotros. Todo tenemos nuestros recuerdos de nuestros Reyes, pero a veces no nos paramos a traerlos a nuestra memoria… Me ha encantado.
    Un abrazo para ti, y un beso para Reme y los niños.

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