Estado del día

Niños

Hola amigos,

Día +3 de esta nueva vida, seguimos con algunos picos de fiebre y las energías escasas, pero hay que superarse, no podemos seguir mirando cómo los efectos llegan. Si esto fuera un embarazo, la analogía sería que el bebé ha nacido y está en la incubadora terminando de “hornearse” 🙂

Y hablando de niños: es curioso analizar el comportamiento infantil y juvenil alrededor de este ambiente de enfermedades graves. Cuentan los doctores y enfermeras de la entereza y buena actitud que los niños tienen cuando son (desgraciadamente) sufridores de esta enfermedad. Podemos pensar que es por ingenuidad; y muy al contrario: conscientemente ellos son los que crean ese ecosistema basado en juegos y risas para navegar por las penurias de la enfermedad con aquello que conocen y quieren más. Superando en actitud a muchos adultos que demasiadas veces ponemos los palos en las ruedas nosotros mismos.

Y si la actitud como enfermos es irreprochable, lo curioso es analizar cuál es su reacción cuando alguien de su entorno (padre, tío, amigo de sus padres…) es el que enferma. Y es que, al menos en mi caso, lejos de considerar el tema como “tabú”, se han implicado (y de qué manera) directamente.

Por poner algunos ejemplos: el equipo de baloncesto de Elena, todas ellas, además del cartel que me hicieron en el último partido, me envían siempre recuerdos a través de sus padres, o me saludaban con cara de preocupación con un “¿Cómo estás, Gabi?” cuando coincidimos en los días que estuve fuera. Algunas, como Marta Flores, van un paso más allá y literalmente “roban” el móvil a su madre de las manos para preguntarme por WhatsApp cómo me encuentro o contarme que me dedica sus canastas en el Campus de Baloncesto al que acaba de ir.

Otras, como Cristina, de 9 años, no para de recordar a sus padres el pedir por Gabi en cada oración diaria. Incluso les obliga a hacer un desvío para visitar la capillita de la Virgen del Carmen, a echar unos rezos. Ella también se atreve con el WhatsApp y me escribe cosas tan contundentes como “Veo este atardecer, te lo mando para que te animes”, o “Yo confío, tú puedes”.

Finalmente, Paloma decidió dedicarnos a mí y a Iziar (ambos enfermos) su travesía del Camino de Santiago. O su hermana Marta, que tras pasar más de un mes fuera de casa entre campamentos e intercambios en el extranjero, lo primero que planificó tras pisar Málaga fue venir a verme al hospital; a priori una imagen impactante para ella por mi estado y por el entorno… la realidad es que no nos pudimos reír más durante su visita.

Podría poner muchos más ejemplos. Siempre intentamos aislar a nuestros niños para que no tengan contacto con estas situaciones tan desagradables. Sin embargo, cuando no hay más remedio que contarles e involucrarlos… cuántas lecciones de naturalidad y de vida nos ofrecen.

Mando un beso fuerte a todos esos niños y jóvenes que están enfermos, o pendientes de sus conocidos enfermos. Ejemplos de lucha y superación. Y un beso enorme para mis tres niños, a los que cada mañana miro a través de la fotografía añorando el esperado reencuentro tras la curación. Dios os bendiga a todos.

Un abrazo. Yo confío. VAMOOOSSS!!!

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16 replies »

  1. ¡¡¡¡Feliz día 3!!!. (Ojalá fuera 3 de agosto porque estoy de vacaciones y los días vuelan.)
    Qué razón tienes con lo de los niños. Cuantas veces hemos dicho: me gustaría ser niño para decir esto o aquello….Y yo a veces lo hago, me encojo por dentro, le echo cara y zass!!! chorrada al canto.
    He visto otra vez la foto de nuestro equipo de baloncesto y me he acordado de aquel partido en el cole que estaba a punto de comenzar y Bea, nuestra entrenadora, no llegaba porque tenía otro partido con las más pequeñas que estaba acabando. Mientras, tú estabas con las niñas repartiendo juego y organizando las entradas a canasta, Jesús hacía sus fotos con la cámara en ristre y el trípode colgado, yo pululaba por el campo buscando una sombrita para ver el partido… pues bien, al pasar por la zona donde estaban todos los padres de las niñas del equipo contrario un padre hizo un comentario en voz alta: “Bueno, que pasa, empezamos o qué”.
    Yo, que pasaba justo por allí, le dije: Estamos esperando a nuestra entrenadora que está a punto de llegar.
    Y el tío me contestó: ¿Entonces aquel largo de allí quién es?.
    Le respondí de inmediato y con la naturalidad de un niño: ¡Hombre ese es nuestro segundo entrenador! y aquel otro (señalando a Jesús) es nuestro jefe de prensa. Yo servidor de ustedes soy el delegado de campo por si precisan algo.
    Me fui a mi sitio no sin antes escuchar como le decía alucinado al padre de al lado: ¡Nooo veeee, esta gente si está organizá!
    Creo que le metí las dos primeras canastas antes de empezar el partido.
    Moraleja: si a veces te pide el cuerpo ser un poco niño, no te prives. Seguro que te reirás un rato.
    Un abrazo de mi parte y un beso de Paloma y las niñas.

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  2. Toda la razón Gabi, los niños son naturales y espontáneos -cuando no han sido manipulados- mientras que los adultos somos complicados, solemos tener prejuicios y nos falta confianza y espontaneidad.
    Tendríamos que aprender de ellos y recuperar ese estado de inocencia que en definitiva es nuestra esencia como seres humanos.
    No perdamos nunca el niño que llevamos dentro. Él sabe e intuye lo que nos conviene.
    Abrazos y adelante siempre!!!!!!

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    • 😊😊 muy cierto. Mi mujer dice que conservo El Niño que llevo dentro, pero creo que se refiere a las veces que hago “el payaso” en casa más de la cuenta 😊😊😊

      Un abrazo Pilar y Juan. Gracias por estar ahí cada día.

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  3. Hola Gabi.

    El tema de los niños es digno de estudio. La forma de reaccionar ante casos de este tipo nos sorprende a todos.

    Yo, te puedo hablar de mi experiencia de mi hija con lo tuyo, y es que, el día que fui a recoger las notas me dijo la “seño” que desde que tú estabas malo mi hija no se separaba de la tuya para nada, que estaba constantemente pendiente de ella. La verdad que eso me emocionó.

    Sí, es cierto que desde siempre han estado muy unidas pero ahí hubo un “plus”. Lo más curioso de todo es que yo sólo le dije que estabas malo y ya está; sin decirle nada del verdadero alcance de lo tuyo. No hacía falta; ella intuía que había algo y sabía que tenía que estar al 100% con su amiguita.

    Nos sorprenden, nos dan lecciones continuas. Muchas veces desde su inocencia y muchas más desde una madurez que ya tienen.

    Te quería contar esto y he aprovechado tu post de hoy para hacerlo. El viernes de los fuegos se vieron las dos y, aunque yo no estaba presente, ya se encargó mi Elena de decir lo que le alegró ver a su tocaya.

    Bueno amigo, espero que esa fiebre remita pronto y todo siga el camino que tiene que seguir.

    Un abrazo grande y vamooooooos palanteeeeeee

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    • “Las Elenas”… Podemos escribir páginas y páginas de ocurrencias, planes y anécdotas entre ellas. La verdad es que tu Elena siempre ha tenido una sensibilidad especial con el concepto de amistad.

      Pronto empezará el curso y volverán a verse, y a seguir escribiendo páginas nuevas en el libro de su amistad perpetua.

      Un abrazo amigo!

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  4. Hola Gabi, por mi amiga Eli he conocido tu blog, y me está encantando. Seguiré leyendo cada entrada. Gracias por compartir con tanta alegría, naturalidad y fe. Te encomendaré en mi oración. Un abrazo.

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